La biomasa es toda sustancia orgánica renovable de origen vegetal o animal que es susceptible de ser utilizada como combustible para la producción de calor, carbón vegetal, biogás o alcohol.
La biomasa contribuye a la conservación del medioambiente, debido a que sus emisiones a la atmósfera son inferiores que las de los combustibles sólidos por su bajo contenido en azufre, nitrógeno y cloro. La mayor ventaja es el balance neutro de CO2, al cerrar el ciclo de carbono que comenzaron las plantas en su crecimiento. Por tanto, se puede decir que las emisiones de la biomasa no son contaminantes, ya que su composición es básicamente parte del CO2 captado por la planta origen de la biomasa, y vapor de agua.

La biomasa de origen vegetal es la que mayor implantación está teniendo en la sociedad actual ya que permite gestionar residuos procedentes de podas agrícolas, limpieza de bosques, rastrojos... para que sean aprovechados y reutilizados como combustible, es decir, permite convertir un residuo en un recurso.
El uso de la biomasa tanto en calefacciones de viviendas unifamiliares como en calefacciones centralizadas de edificios permite obtener un ahorro superior al 10% si lo comparamos con el uso de combustibles fósiles como el gas o el gas-oil, pudiendo alcanzar mayores niveles de ahorro en función del tipo de biomasa utilizado, la localidad y el combustible fósil sustituido.
En la actualidad podemos afirmar que existe tecnología fiable y a costes competitivos que hacen de la biomasa un fuerte competidor del gas natural y los derivados del petróleo en cuanto a su utilización como combustible en sistemas de climatización (calor y frío):
VENTAJAS:
- Las calderas de biomasa son respetuosas con el medio ambiente
- No generan olores
- No producen escapes peligrosos
- Su operación y mantenimiento son sencillos ya que incorporan sistemas de control electrónico. Por ejemplo, el encendido puede realizarse manualmente o bien a distancia mediante un mensaje de teléfono móvil.
- Existe una gran variedad de combustibles que podemos utilizar: astillas, pélets, serrín, corteza, residuos agroindustriales como los huesos de aceituna, cáscaras de frutos secos (almendra, piñón,…), poda de vid, poda de olivo, etc
- Son de fácil limpieza: la limpieza de la caldera es totalmente automática, lo único que debe realizar el usuario es la retirada de las cenizas y dependiendo de la calidad del combustible utilizado y de la caldera, la generación de cenizas puede suponer hasta el 1% de la biomasa consumida, por lo que la retirada de las cenizas suele ser una tarea poco frecuente.
- Tienen una larga vida útil debido a que ofrecen una gran resistencia al desgaste.
- Son silenciosas al no necesitar un quemador que insufle aire a presión para pulverizar el combustible, como en el caso de las calderas de gasóleo.
- Poseen un alto rendimiento energético: entre el 85-92%
Aplicaciones Calderas de Biomasa
Las calderas de biomasa son equipos compactos diseñados específicamente para su uso, ya sea doméstico en viviendas unifamiliares, edificios de viviendas o comerciales, existiendo también modelos para instalaciones industriales. Todas ellas presentan sistemas automáticos de encendido y regulación e, incluso algunas, de retirada de cenizas, que facilitan el manejo al usuario.
1. Calefacción por Aire de la Estancia dónde se ubica la Estufa:
2. Calefacción por Agua de viviendas, piscinas, grandes superficies...
3. Calefacción y ACS
4. ACS para grandes consumos
En el mercado existe una amplia gama de calderas en función del tipo y de la potencia:
- Equipos compactos: están diseñadas para el uso doméstico y no industrial, incluyen sistemas de limpieza automática, encendido eléctrico, etc. son equipos de potencia baja a media, hasta 150-200 kW que alcanzan rendimientos entre el 85 y 92%, valores similares a los de las calderas de gasóleo o de gas. Las más utilizadas son las calderas de pellets debido a su poder calorífico y a que son calderas más eficientes y compactas que el resto de calderas de biomasa.
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Caldera de Pellets de Agua
Potencia útil: 16 Kw
Potencia del Agua: 14 Kw |
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Tipos Calderas de Biomasa
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Se clasifican en función del tipo de combustible y de la tecnología que utilizan:
1. En función del tipo de combustible
Calderas específicas de pélets
- Tamaño pequeño (hasta 40 Kw)
- Altamente eficientes
- Bajo coste
Calderas de biomasa
- Tamaño mediano (potencias desde 25 Kw hasta 150 Kw)
- Admiten varios tipos de combustible
Calderas mixtas o multicombustible
- Tamaño grande (potencias de 200 Kw)
- Admiten varios tipos de combustible
2. En función del tipo de tecnología utilizado
La combinación de una caldera de biomasa con un sistema de energía solar térmica puede suministrar todas las necesidades de calefacción y agua caliente sanitaria de una instalación. Además de ventajas ecológicas (cubrir la demanda térmica únicamente con energías renovables), esta solución permite la reducción de los costes de climatización y ACS de un edificio o vivienda unifamiliar.
La climatización engloba tanto la producción de calor como de frío. La producción de calor a través de la biomasa se realiza a través de calderas automáticas y semiautomáticas, mientras que para la producción de frío, además, es necesario incorporar ciclos de absorción. La producción de frío mediante un ciclo de absorción necesita una fuente de energía térmica:
- Durante la época de verano, el consumo de energía térmica disminuye por lo que la instalación solar puede proporcionar el 100% de la energía demandada y la instalación de biomasa puede permanecer parada, reduciendo sus costes de mantenimiento, sus emisiones y las pérdidas de energía.
- Durante la época de invierno, el sistema de biomasa se emplea para proporcionar la energía que no puede obtenerse del sol. Como se ha dicho, la instalación solar puede ser empleada tanto para ACS como para calefacción, además de para otros usos, como el calentamiento del agua de piscinas o la climatización mediante generación de frío con máquinas de absorción.
EJEMPLOS INSTALACIONES DE BIOMASA